Desde Ecología Activa estamos completamente de acuerdo con el tema expuesto a continuación e incorporando al debate -a título aclaratorio-, los 3 tipos de agricultura actuales y la comparativa entre sus variantes.
Estas tres son la tradicional, la convencional, la ecológica y dentro de estas, ordenadas por tipo de producción, calidad, sabor, características organoeléctricas, saludables y valoración:
- (MUY BUENA). Tradicional policultivo minifundios sin toxicos (residual y en zonas alejadas de montaña. Es la mejor producción con mucha diversidad de especies, variedades y biodiversidad, con muchos cultivos similares anexos. Es la puramente ecológica, perdida desde los años 60 y 70). 1% de la producción.
- (MUY BUENA). Ecológica tradicional policultivo, semi-extensiva y limpia sin tóxicos. Muy interesante, porque regenara los setos y la biodiversidad de la huerta. Crea paisajes culturales agroecológicos y economía local. 2% de la producción nacional.
- (BUENA -). Ecológica monocultivo, extensiva y no tóxica. Nula diversidad y nula regeneración de entornos. Son como desiertos cultivados. Para exportación. 10% de la producción.
- (REGULAR). Tradicional policultivo plantas híbridas en minifundios con uso de tóxicos recomendados. 5 % producción para consumo propio y del entorno cercano.
- (MUY MALA). Convencional monocultivo, extensiva y tóxica. Mata toda la biodibersidad, deja estériles los campos, las semillas y los acuíferos. Son como desiertos cultivados. 85% de la venta nacional.
Os dejamos con el artículo en cuestión, sobre la tan interesante tema como es
comida ecologica vs. comida convencional.
Saludos fetoPAX
12-09-2012 | Por
Manuel González de Molina . El
pasado 5 de septiembre el diario El País publicaba un
artículo titulado
"Si
come orgánico, no crea que es más sano" , en el que se
hacía eco de un metaanálisis realizado por investigadores de la
Universidad de Stanford sobre dos centenares de trabajos publicados
sobre alimentos ecológicos y convencionales. Las conclusiones, pese
a reconocer la debilidad de la mayoría de los estudios revisados,
son contundentes: no hay ventajas significativas para la salud
en la alimentación ecológica respecto a la convencional. Los
alimentos ecológicos tienen una menor concentración de pesticidas,
aunque los convencionales, al no rebasar los límites permitidos, son
igualmente “saludables”.
“Hay que comer frutas y verduras, pero como se hayan cultivado
importa menos”, se dice en el informe. No son infrecuentes este
tipo de noticias, que toman como pretexto estudios científicos más
o menos rigurosos, para propagar la idea de que da igual lo que se
coma, que las ventajas de la producción ecológica, que suele ser
más cara que la convencional, son inexistentes y que por tanto toda
la producción agraria convencional es saludable, precisamente cuando
existe evidencia abrumadora de lo contrario.
La alimentación convencional no puede calificarse de
saludable, a menos que consideremos como tal la ingesta de pesticidas
y otras sustancias químicas . Sus efectos, aún en
cantidades inferiores a los LMR (límite máximo de residuos), han
sido relacionados directamente con el cáncer y otras enfermedades
degenerativas y muchas de esas sustancias prohibidas por la UE.
Véanse por ejemplo los estudios de Nicolás Olea, por poner un
ejemplo cercano, investigador de la Universidad de Granada
(
http://cts206.ugr.es/produccion-cientifica/
).
La incertidumbre sobre los efectos en la salud de la
ingesta combinadas de varias de estas sustancias , presentes
en los pesticidas y en los aditivos alimentarios, impide afirmar que
las dosis autorizadas garanticen su inocuidad.
Precisamente
lo que ofrece la agricultura ecológica es alimentos libres
de contaminación , cualquiera que sea su origen (química,
microbiana o transgénica), al prohibirse la utilización en su
cultivo de fitosanitarios y aditivos químicos usados en la
preparación, manipulación y conservación de los alimentos. El
Reglamento 834/20007 y su antecesor, el 2092/1991 definen la
producción ecológica como aquellas que no utiliza en la producción
y transformación de alimentos productos químicos de síntesis. Por
esa razón,
los alimentos ecológicos están libres de
sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud
.
Independientemente del rigor científico del
estudio de la Universidad de Stanford, cuya debilidad reconocen los
propios autores y que por cierto descubre evidencias de sobre las
virtudes de los alimentos ecológicos que no tienen los
convencionales,
existe una vasta literatura que demuestran
las ventajas nutritivas de la alimentación ecológica . En
la revista Agricultura Ecológica, que edita la SEAE
(www.agroecologia.net), se han divulgado varios estudios de otros
grupos de investigación de EEUU, Europa y de España que concluyen
exactamente lo contrario. Casi ninguno de estos estudios parece
haberse incluido en el metaanálisis del grupo de investigación de
la Universidad de Standford.
En un estudio similar
(Benbrook et al., 2008), que también revisa toda la literatura
disponible, se llega a la
conclusión de que los alimentos
ecológicos de origen vegetal son, en promedio, más nutritivos que
los convencionales . En ese trabajo se han revisado todos
los estudios habidos hasta 2007 y se han considerado únicamente
aquellos trabajos que permiten una comparación rigurosa con los
convencionales. Con esta selección los autores han podido realizar
una valoración comparativa de 11 nutrientes.
En el 61% de
los casos, los alimentos ecológicos fueron más nutritivos que los
convencionales y en el 37% ocurrió lo contrario; en el 2 %
restante no hubo diferencias. Los alimentos ecológicos tienen mayor
riqueza en polifenoles y antioxidantes que los convencionales en un
75% de los casos. Se considera, en ese sentido, que un aumento del
consumo de estos nutrientes es bueno, habida cuenta de que la ingesta
media de estas sustancias está por debajo de la mitad de de los
niveles recomendados.
Los alimentos ecológicos tenían,
además, cantidades superiores al 10% respecto de los convencionales
en cinco nutrientes significativos . En la misma dirección
van las evidencias recogidas por Raigón (2007) para el caso de
España. Además, la agricultura ecológica está asociada en la
actualidad a tipos de dietas más equilibradas, con una presencia
mayor de los hidratos de carbono y menor de grasas, más frutas
y verduras y menos carnes y productos lácteos.
Entonces,
¿por qué se publican noticias tan parciales y en lugares
tan destacados? ¿A quién beneficia “el desprestigio” de
los alimentos ecológicos? Hay muchos interesados en ello,
pero la lógica señala a quienes más pierden con la expansión de
la agricultura ecológica: las empresas de fitosanitarios y en
general de insumos para la agricultura química, así como las
empresas que venden semillas mejoradas y sobre todo híbridas, para
cuyo cultivo se necesitan grandes cantidades de fertilizantes
químicos y fitosanitarios. En la Memoria del II Plan Andaluz de
Agricultura Ecológica (CAP, 2007) se recoge un cálculo realizado
sobre la superficie inscrita a mediados de ese año, unas 600.000 ha
(poco más de la mitad de la que existe hoy), de la cantidad de
productos químicos que gracias a la conversión de esa superficie se
había dejado de verter a los agroecosistemas de Andalucía. Los
resultados son elocuentes: se dejaron de utilizar 134.259 t de
fertilizantes químicos, de los cuales 84.709 t correspondían a
fertilizantes nitrogenados, 4.362 t de plaguicidas químicos, 1.125 t
de fungicidas, 1.039 t de herbicidas y 811 t de insecticidas.
Las
empresas de semillas transgénicas también están interesadas. La
agricultura ecológica, que no utiliza este tipo de material
genético, representa una amenaza para su mercados potenciales, no
sólo porque les hace perder clientes, sino porque obliga a los
gobiernos a la imposición de garantías para evitar la contaminación
cruzada con OMG y hace más difícil y poco rentable la siembra de
transgénicos.
El enfrentamiento con la producción ecológica
es además directo, ya que ningún producto ecológico puede contener
trazas de materias transgénico , de tal manera que allá
donde progresa la producción ecológica retrocede la transgénica y
viceversa. El caso del maíz ecológico en Aragón y Cataluña lo
demuestra. Después de detectados varios casos de contaminación con
OMG, prácticamente han desaparecido el cultivo de maíz
ecológico.
Muchas de estas empresas están integradas
tanto vertical como horizontalmente, constituyendo grandes empresas
trasnacionales. Venden las semillas y el paquete completo de
fertilizantes y fitosanitarios necesarios para cultivarlas. Nombres
como Monsanto, Singenta, Bayer, BASF, etc.. son bien conocidos por
sus tropelías en todo el planeta. Con un poder enorme, no sólo
influyen en los medios de comunicación sino también en la propia
ciencia, financiando costosos proyectos de investigación que
orientan en un sentido favorable a sus intereses la innovación
agraria.
No es de extrañar, pues, que haya científicos
dispuestos a morir defendiendo la inocuidad de la producción
convencional y desprestigiar la ecológica.Pese
a las campañas en contra,
la agricultura ecológica - de la
que Andalucía sigue, pese a todo, siendo líder - sigue siendo
la base para una alimentación sana y nutritiva . Pero no
solo eso. Por su desarrollo territorial, por los manejos agrarios que
promociona, por su asociación con los mercados locales, con el
consumo en fresco y en temporada, la hacen especialmente idónea para
promover un sistema agroalimentario más sostenible y socialmente más
justo.
Manuel González de MolinaUniversidad Pablo
de Olavide
Nota. Sobre esto último se puede profundizar en:
J. Infante y M. González de Molina (2010), “Agroecología y
Decrecimiento. Una alternativa sostenible a la configuración del
actual sistema agroalimentario español” Revista de Economía
Crítica, Vol. 10, 113-137
M. González de Molina
(2011),
“La
importancia de la agricultura ecológica para el medio ambiente y la
salud” . Ambienta. (95), páginas 10-25.
Referencias:
Benbrook, Ch.; Zhao, X.; Yáñez, J.; Davies, N.; Andrews, P.
(2008), New Evidence Confirms the Nutritional Superiority of
Plant-Based Organic Foods. State of Science Review: Nutritional
Superiority of Organic Foods. The Organic Center. Boulder, Colorado,
USA.
Consejería de Agricultura y Pesca (CAP) (2007), II Plan Andaluz
de Agricultura Ecológica (2007-2013). Sevilla: Consejería de
Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía.
Raigón, D. (2007), Alimentos ecológicos, calidad y salud.
Sevilla: Consejería de Agricultura y Pesca.